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viernes, 29 de enero de 2016

Viajar al extrajero, una experiencia única

viaje al extrajero

A veces no es necesario salir el 31 de diciembre a las 12:00 de la noche, a darle la vuelta a la cuadra con la maleta en la mano para tener en el próximo año una viaje en tu agenda, a veces te llega sin pensarlo el momento de tener que coger maletas y decirle hasta luego a tu gente, a tu tierra, a tu vida, y subirte en un avión a explorar un nuevo mundo, llevando contigo una maleta que pesa más por el montón de sueños que por las cosas que has metido en ella.

Si tu viaje es por un periodo de tiempo más o menos largo, en el que significa que te radicaras en el nuevo país, dentro del proceso de viaje hay algunas etapas que tienes que vivir, las cuales se te hacen inevitables por más cabeza fría que le pongas a la cuestión. 

Hacer la maleta...  El dolor de cabeza.

viaje al extrajero
Aquí inicia la aventura.  Si eres una persona precavida y te has asegurado de saber el peso máximo que te permite la aerolínea de acuerdo al boleto que has adquirido, tienes un punto a tu favor. Si suponemos que viajarás en clase económica, te permiten más o menos 20 kilos más el equipaje de mano, y si eres mujer, esto significa que te han atado las manos.  De manera que, tendrás que escoger bien que es lo que llevarás.

Al principio suena fácil, solo será determinar cual es la ropa que más te servirá y el resto entra en subasta entre los amigos o la familia, pero la realidad es que solo tendrás realmente lista la maleta la noche antes de viajar. Te descubrirás sacando y metiendo ropa, toda las veces que te puedas imaginar, empieza el debate entre si llevar los jeans cómodos que tanto te gustan o los nuevos que tienen más vida por delante.

En ese momento es importante tener en cuenta: estación en la que llegaras, tipo de ropa que necesitaras mayormente (formal o relajada) y que te queda mejor. Empaca un par de zapatos, un par de ropa de la que menos necesites y más de la que usaras la mayor parte del tiempo, pocos accesorios y nada de aseo personal. El nuevo lugar al que vas también tiene tiendas, compra cuando llegues lo que se te haga indispensable.

La despedida... Te conviertes en María Magdalena

Si eres una persona con un circulo social más o menos amplio, osea la familia, amigos y compañeros de trabajo, lo más seguro es que vas a tener una despedida por cada uno de ellos. 

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Una vez que has confirmado fecha de vuelo, la gente que te quiere empieza a hacerse espacio en tu agenda para organizar una comida, una salida, una reunión, para decirte adiós y desearte las mejores cosas, pero si eres una personita muy sentimental, sentirás como se te agua el ojo cada vez que empiezan a decirte: "te deseo lo mejor" "Dios te acompañe", "Te vamos a  extrañar"... te tomaras tanta fotos para el recuerdo que ya empiezas a sentirte estrella, pero sobre todo aflora la nostalgia de no volverlos a ver en algún tiempo.

Organiza tu agenda, date tiempo para disfrutar de lo que te gusta de tu ciudad y de compartir con tus amigos, intenta pasarla bien, organiza tus asuntos personales y dedicale todo el tiempo que puedas a los que más quieres.

La llegada al nuevo país... Waoo

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La expresión "Waoo" va a estar en tu boca muy seguido durante la primera semana, por lo menos. Se devela ante tus ojos una nueva ciudad, un nuevo mundo que por mucho que lo hayas imagino, simplemente es diferente... la arquitectura, los paisajes, la gente, la forma como se mueve todo... en tu cabeza empiezas a tejer ideas de todo lo que puedes hacer en este nuevo mundo y sientes una energía impresionante que te invade. Desempacas tu ropa y con ella todos tus sueños, apenas si tienes tiempo para extrañar a los que se quedaron, porque hay tanto por hacer y poco tiempo que perder.

Tómalo con calma, es un lugar diferente, disfruta sin exagerar de lo que aparece a tu vista, comunicate con tu gente y piensa en que vendrás muchos cambios y que no todo lo podrás controlar.


El choque... Tu realidad

Como es normal, el nuevo país tiene costumbres, rutinas, personas y dinámicas muy diferentes a las que has vivido hasta el momento. Se empieza a sentir una sensación de no poder encajar en la nueva sociedad en la que se está, la nostalgia se pone a flor de piel, empiezas sin querer a comparar lo que tienes ahora con tu vieja vida, y unas ganas de regresar a casa te llegan de repente.


Toda la energía inicial y todos tus sueño sufren un bajón, empieza a sentirse la sensación de estar viviendo una vida ajena, de que las cosas se salen de las manos, y si a eso se le suma el agravante de estar en un país que habla otro lenguaje distinto a tu lenguaje materno, la necesidad de aprender la nueva lengua y adaptar tu oído a nuevas expresiones se puede volver complicado.

No seas duro contigo mismo ni te encierres en tí, intenta hablar con alguien de lo que sientes, no pierdas contacto con tu familia o amigos pero entiende que están lejos y sus vidas siguen, ve con calma, piensa en que estas en un nuevo lugar y que es necesario aprender nuevas cosas y ante todo no pierdas el entusiasmo y asume lo que viene como retos a lograr.



La adaptación... Reconstruyendo tu realidad.

Poco a poco empiezas a hacerte a las nuevas rutinas, a ser consciente de tus limitaciones y de tus necesidades, a descubrir una fuerza interior que te impulsa, a cogerle el gusto a tu nueva vida, conoces a otras personas y te interesas por hacer cosas nuevas.

viaje al extrajero

Con ello la vida en la nueva ciudad adquiere otro brillo y empieza a tener sentido, porque aprendes sus reglas y creas tus propias nuevas rutinas de vida, sintiendo como los días se van llenando  de compromisos, ahora vas a comer con amigos, tus los visitas y ellos te visitan, adquieres nuevas responsabilidades, te están integrando y empiezas a encontrar tu espacio, uno que tú estás construyendo. Ahora te das cuenta que la nueva ciudad tiene muchas cosas para ofrecerte y que tú quieres aprovecharlas. 

Conocer nuevas personas y empezar a hacer nuevos amigos es una muy buena forma de encontrar tu espacio, ellos te ayudan a llevar mejor las diferencias y a aprender de forma más fácil cosas como tiendas a las que ir, colegios, centros comerciales, etc. Una buena forma de encontrar a esos nuevos amigos es participar en fundaciones, actividades  de voluntariado, ir muy seguido al parque, al museo u otros lugares; te inscribes en un curso o cualquier actividad en la que puedas conocer personas con tus mismos interes. 


Después de vivir esas etapas, con menor o mayor intensidad y que te costará un par de meses, sientes en ti algo diferente, has madurado, el giro que ha tenido tu vida te ha hecho ver las cosas de otro modo, ya no volverán a ser igual y agradeces a la vida por la oportunidad.

Se desarrolla un particularmente sentido de patria, el orgullo de lo que eres, un intenso cariño por tu tierra, la añoranza hacia el país y su gente permanece, pero sabes que el corazón ahora tiene espacios para más: los nuevos amigos; y tus sueños, esos que dejarte guardado por un tiempo, siguen tejiéndose y creciendo así como las ganas de hacer nuevas cosas. Respiras y te das cuenta que vivir en el extranjero es una experiencia única.




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1 comentario:

Isnardo Arenas Navarro dijo...

Despues de un largo tiempo en el extranjero, me pregunto como sera la experiencia de regresar, con mucha anciedad y espectativas de volver a casa.

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