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lunes, 22 de febrero de 2016

Tu metabolismo a los 30s... Lo que puedes y no hacer


Cuando empezamos a caminar en los 30s, tenemos que ser conscientes que la vigorosidad que nuestro cuerpo tenía en las décadas anteriores no es la misma, ahora no estamos en la capacidad de procesar tan rápidamente calorías y azucares como tal vez si ocurría antes, así como tampoco, irse de rumba toda la noche y amanecer con la energía al 100% para ir  a la playa, a un paseo o simplemente a trabajar.

Cuando se llega al tercer piso, aunque no lo creas, tu cuerpo no se comportará igual, poco a poco te darás cuenta que con el paso del tiempo nos cuesta más mantenernos sin ojeras, gorditos o paticas de gallo en los ojos; el paso del tiempo empieza a revelarse en nuestro cuerpo, especialmente si no convertimos el cuidado de la salud en un ritual y actuamos preventivamente.

Te invito a conocer algunos aspectos del comportamiento de tu metabolismo, una vez que dejas atrás a los 20s, que te ayudarán a entender y trabajar para que el paso de los años no se venga a cuesta. 


Lo que debes hacer

1. Dormir 7 o más horas cada día

Cuando hablo de dormir, es dormir, no irse a la cama. Son siete u ocho horas desconectados totalmente, durmiendo a tus anchas y panchas. Cuando te privas de dormir lo que el cuerpo requiere, los niveles de la hormona Ghrelina se incrementan y con ella tu sensación de hambre, y por otro lado, disminuye la secreción de la hormona Leptina, la cual, entre otras funciones, ayuda al cuerpo en el consumo calórico y metabólico, así como a regular la ansiedad.

De igual forma es importante tomar el sol, porque al levantarte tu metabolismo se activa, pero si te expones a la luz solar, estarás dándole a tu cuerpo la inminente señal de que debe ponerse a trabajar a toda máquina.


2. Convierte el almuerzo en la comida principal


¿Has escuchado ese dicho de "Desayuna como rey, almuerza como príncipe y cena como un mendigo"? Bueno, este dicho tiene su fundamento en que nuestro metabolismo es más rápido en la mañana y más lento cuando nos vamos a dormir en la noche, de manera que, si se hace una ingesta de calorías de acuerdo con el comportamiento del metabolismo, el almuerzo se convierte en la comida más importante haciendo el balance en nuestra dieta. 

En consecuencia con lo anterior y teniendo en cuenta la opinión de expertos nutricionista, como lo es el Dr. Fank Lipman, el consumo de calorías en el día podría hacerse de la siguiente forma: 
Un buen desayuno = acerca de 600 calorías 
Un abundante almuerzo = acerca de 700 calorías 
Una liviana cena = acerca de 500 calorías

3. Trabaja tu centro

Si no lo sabías, te informo que el músculo quema más calorías que la grasa. Esto ocurre porque el músculo es un tejido que se encuentra metabólicamente activo, de tal forma que aun cuando no se entrene, en el día necesitará calorías para mantenerse. De manera que, entre mayor sea nuestra masa muscular, más activo será nuestro metabolismo. 

Por lo anterior, es importante la actividad física en tu vida, donde el Yoga o el pilates se consideran de gran aporte, ya que te permiten trabajar un gran grupo de músculo al momento de practicarlos. De igual forma, este tipo de ejercicios te ayudar a mejorar la respiración y mantener mayor control sobre tu cuerpo, siendo de gran importancia al momento de lidiar con el estrés que generan las múltiples responsabilidades que se tienen a esta edad.


Lo que no debes hacer

1. Consumir menos de 1.200 calorías en el día


De acuerdo con la organización mundial de la salud, la dieta calórica diaria debe estar entre 2.000 y 2.500 calorías para los hombres y entre 1.500 y 2.000 calorías para las mujeres, la cual puede varías de acuerdo al desgaste calórico diario de cada uno. Pero teniendo en cuenta el metabolismo basal, esa es la ingesta recomendada.

Cuando las calorías que consumimos está por debajo de este rango nuestro metabolismo se hace lento hasta un 30%, para balancear y evitar una descompensación.

Si has iniciado o planeas una dieta para perder peso, debes cuidar que la reducción de alimentos no sea de forma drástica, considera hacerlo de una forma progresiva, en la que restes diariamente aproximadamente 100 calorías a tu dieta, hasta llegar  a un mínimo de 1,500 calorías diarias.

2. Mantén estable tus emociones

No permitas que tu "emociometro" se vaya muy abajo, recuerda que eres lo que sientes. El nivel de estrés al que estamos sometidos por el trabajo, la familia, las facturas, que hacen parte de nuestro Juggling diario, (puedes ver ¿cómo sobrevivir al joggling diario?) hace que aumente la liberación de la hormona cortisol, la cual entre otras cosas contribuye a que se acumule grasa en cintura.

Si tu estrés te trae de los pelos, ten en cuenta dedicar tiempo diario, entre 10 y 30 minutos, a hacer una actividad de relajación, entre las que puede estar: meditación y respiración profunda, participar de una actividad deportiva o recreativa especialmente en grupo (se vale jugar con tus hijos), hacer lectura de textos espirituales, o escuchar música clásica o de relajación y cerrar los ojos tratando de visualizar un lugar en el que te sientas en paz.   Si está a tu alcance programar regularmente una cita en el spa te caerá de maravilla.


En la medida que conocemos y respetamos nuestro cuerpo, contribuimos a tener mejor calidad de vida, para lo cual es importante que entremos en sintonía con nuestra salud, adoptando hábitos saludables que nos permitan mantenernos más activos y sentirnos mejor.



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