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viernes, 19 de febrero de 2016

Un mundo global donde YO soy único











"Mas sabe el diablo por viejo que por diablo"
Dicho popular


En África, cuando un viejo muere, quema una biblioteca” fueron sabias palabras expresadas por Hampâté Ba, reconocido historiador y defensor de la tradición oral como un tesoro cultural incalculable; pero es algo que no solo sucede en África, creo que es algo que pasa en el resto del mundo y duele que pase.

Pensar en escribir este post, me hizo recordar a mi abuelo sentado en la sala de su casa, contando historias llenas de aventuras, inverosimilitud y envueltas en un atmósfera comparable al realismo mágico de García Márquez, que nos permitieron, a sus fanáticos escuchas, ver a través de sus palabras paisajes y sucesos que jamás podremos conocer porque hacen parte de un pasado que ya no volverá. Cuando murió mi abuelo una de las primeras cosas en las que pensé con tristeza, fue en que se había cerrado un libro de cuentos, mitos y leyendas, que con su particular estilo de narración encerraba casi un siglo de historia y cultura local.

El fenómeno de la globalización, especialmente la tecnológica y cultural, ha venido causando cambios irreversibles en las nuevas generaciones de los pueblos, especialmente en la identidad cultural de los jóvenes y niños, para quienes la Coca Cola, el Hot-dog y el reggaeton, junto a la tablet y el smartphone representan la esencia de su vida, haciéndolos sentirse ajenos de su tierra y propios de un mundo desconocido; dándose así, un éxodo tumultuoso hacia la aculturación, mientras se borra a manotazos el pasado y el legado por el que se debería velar.

Es comprensible que el mundo cambie en todo las esferas de la vida, hace parte del dinamismo que caracteriza a nuestra naturaleza, lo cual ha llevado a que en la aldea global nos encontramos expuestos a una gran cantidad de información, que influencia en nuestra forma de pensar, actuar y vivir, afectando algunos de nuestros hábitos, pero mientras los cimientos culturales estén firmes y permanezcan nuestra cultura puede ser permeada pero jamás extinguida. Es allí donde la tradición oral tiene una importancia incalculable, en la medida que revela a las nuevas generaciones, manifestaciones culturales que los identifican y le dan un lugar en la historia y en el mundo.



“La tradición oral es el conjunto de todos los tipos de testimonios sobre el pasado que son transmitidos verbalmente por un pueblo. Los proverbios, adivinanzas, cuentos, canciones infantiles, leyendas, mitos, cantares y poemas épicos, conjuros, cantos o representaciones dramáticas, se transmiten de boca en boca, por imitación o por inmersión en una práctica, de generación en generación. Al ser el vector esencial de trasmisión de conocimientos, de valores culturales y sociales, y de la memoria colectiva, la tradición oral constituye una de las principales formas de educación de las sociedades humanas, y desempeña un papel primordial en la vitalidad de las culturas." Revista Oralidad de la UNESCO.


Es así como ver en Texas a un niño de tres años de edad vestido de marimonda y celebrando la batalla de flores de su entrañable Carnaval de Barranquilla, Colombia, declarado Patrimonio Cultural de la Nación por el Congreso de la república y Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, por la UNESCO; y poder sentarme en un lugar cualquiera de una ciudad anglosajona  a hablar con mi esposo sobre la "Llorona" me da un placer infinito sobre la huella intangible de la cultura en nuestras vidas.


De igual forma, rescato con particular gusto los esfuerzos de algunos docentes de forma aislada desde sus escuelas por preservar la tradición oral de sus pueblos, la cual como parte del proceso educativo que necesitan los más chicos, es una tarea que compete tanto a la familia, especialmente a esta, como a las instituciones educativas.


No se trata solo de tener dispositivos llenos de App como la Llorona, refranes o poemas o coleccionar revistas como Oralidad de la Unesco, que de muy buena intención se han creado como una forma para darle inmortalidad a la amenazada tradición oral, sino que desde los padres y los abuelos, en el seno de la casa, a través del día a día, en tardes de lluvia, noches de luna clara o tomando un café  vayan afianzando esos valores culturales entre sus hijos y nietos, de manera que cuando los jóvenes y los niños se enfrenten a la avalancha de la globalización que desborda a través de las pantallas esta sea como brisa que mueve sus ramas, pero que no toca sus raíces.   




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2 comentarios:

Carmen Cecilia Navarro de Arenas dijo...

Me da una alegría pues me hace más sabia

Isnardo Arenas Navarro dijo...

Este es mi articulo favorito jasta el momento, cuando lo leo me vienen notas musicales, historias, poesia y muchas mas cosas...

me contaron mis abuelos que hace tiempo....

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