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viernes, 18 de marzo de 2016

Cultivar valores en los niños desde los deberes en casa.


Se dice que la educación empieza por la casa y es muy cierto, la familia es la principal institución para nuestra formación, especialmente en valores. Son muchas las cosas que los chicos pueden aprender en el día a día, que papá y mamá pueden aprovechar, para iniciar desde los primeros años de vida la formación en valores que trasciendan, entre los que se pueden encontrar la responsabilidad, el respeto, la autonomía, la solidaridad y el trabajo en equipo.



No puedo hablar aun desde mi experiencia como madre, pero si puedo hacerlo como hija, por la forma como mi padres me inculcaron valores que están adheridos a mi identidad como persona.



Como lo había mencionado en Educar = Cabeza + corazón + manos, la formación es un proceso compartido, en el que los padres tienen un gran compromiso, además de mucho que dar, para que sus hijos, desde los primeros años, dispongan de herramientas con las cuales actuar responsablemente en sociedad, donde los valores y la ética, serán unas de las más valiosas.


Todos tenemos responsabilidad en casa

De acuerdo con la directora de guiainfantil.com, Vilma Medina, a los niños y jóvenes se les deben asignar responsabilidades dentro de la casa, de acuerdo con su edad y capacidad, bajo la supervisión por un adulto para los más chicos. Estas tareas les permite reconocerse como una persona útil, que puede ofrecer a los demás ayuda y es una forma práctica para decirle: tienes compromisos en tu vida, así como los tienen papá y mamá.

La Dra Elizabeth Lombardo, recomienda la asignación de responsabilidades a los chicos como una estrategia para promover su autonomía y el auto reconocimiento de sus capacidades. 



Si bien es cierto, que no siempre es sencillo lidiar con los hijos, será más fácil si desde muy chico enseñas a tus niños a que llevan su ropa al canasto, organizan sus juguetes, limpian sus regueros, te ayudan a poner la mesa, tienden la cama, ayudan a sacar la basura, lavan los platos, ayudan a recoger los platos de la mesa, a limpiar el polvo de los muebles; les estas enseñando el valor de la responsabilidad y del respeto, porque así comprenden que las cosas no se arreglan solas en casa y que es necesario tener cuidado de no ir dejando todo tirado. Además por otro lado, en un futuro, especialmente si eres madre de familia no vas a sentir que te vuelves la sirvienta de tus hijos, sino que puedes tener en ellos una ayuda.


NO al hotel y SÍ al hogar

Es importante que los hijos en casa comprendan que la familia es un equipo en el que todos deben aportar, y que de esa forma se podrán disfrutar otras actividades conjuntas, como ver una película, salir a dar un paseo o jugar. Muchas veces los chiquitos reclaman tiempo a sus padres porque no juegan con ellos a menudo, pero si como mamá o papá estás tratando de hacerlo todo tú, mientras que ellos no hacen nada, perderás tiempo con ellos, y no les darás la oportunidad para hacerse más fuertes y responsables ante la vida.





Trabajo en equipo

Planear actividades conjuntas en las que participen todos los miembros de la casa, como pintar la casa o arreglar el jardín, permite a tus hijos sentirse como parte de un equipo en el que su ayuda es valorada, entendiendo que cuidar del hogar es compromiso de todos, contribuyendo así a fomentar su sentido de pertenencia.


Dice Margaret MacGavin, en About en español “Para desarrollar habilidades hacia el éxito en la vida, no hay nada como el trabajo en equipo.” Lo cual les puede permitir ver que están contribuyendo a crear algo, además de: descubrir sus talentos y habilidades, promover la comunicación asertiva entre padres e hijos y entre hermanos, promover la solidaridad, la colaboración, el liderazgo y la organización.


Cuando somos niños, usualmente sentimos gran placer de que nuestra ayuda sea tenida en cuenta, y el descubrimiento de una nueva habilidad nos llena de orgullo, sobre todo cuando es valorada por los que nos rodean.


Dale el tiempo de aprender


Usualmente cuando somos grandes pensamos y actuamos como grandes y esperamos que las cosas con los niños se den dentro de nuestros tiempos, cuando en realidad no es así, los niños pueden gastar mucho más tiempo que un adulto para hacer una actividad, algunos la toman como parte de un juego, algo que es apenas normal.

Cuando pienses en que has perdido la paciencia y tienes un fuerte impulso a terminar la tarea que está haciendo o corregirla porque no lo ha hecho bien, debes tener en cuenta que:
  1. Él o ella se encuentra en proceso de aprendizaje, de manera que no podrá hacerlo bien como lo harías tú.
  2. Es su tareas, es su responsabilidad, asignada o adquirida, y si deseas que tu hijo lo comprenda así, deberás promoverlo a que lo haga mejor a través de la motivación (halagos su buen trabajo, compartir una actividad conjunta luego o permitirle hacer una actividad que le gusta mucho o dejarle comer alguna comida o dulce favorito).
  3. Les has asignado dicha tarea como parte del proceso de formación que le estas dando, pero al hacerla por él o ella le estarías dando una lección contraria, le dirias que :depende de ti, que la impaciencia es una virtud, que no necesita o no puede ser responsable y que tú, o la persona que le cuide, tienen el compromiso de hacerle todo.

Las cosas que aprendemos desde pequeño se convierten en actitudes cuando se es grande y se necesita enfrentarse al mundo. Aunque de pequeños eso no es siempre muy claro, al crecer se agradecen de verdad a nuestros padres, esas cosas que nos invitaron a hacer. No se trata de que los niños no disfruten de vida de niños, ellos pueden seguir teniendo su tiempo para jugar, pero sabrán que la diversión deben ir combinada con los compromisos, aprendiendo a ser una persona útil e independiente, con sentido de responsabilidad y respeto hacia los demás. Entre más temprano inicies el ejercicio, con actividades de simples a complejas, verás que las posibilidades de que lo hagan de grande serán mayores.

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