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viernes, 4 de marzo de 2016

Decir NO ayuda a tu autoestima.


Cuántas veces en la vida hemos quedado atrapados en una reunión y en un compromiso, por no herir los sentimientos de un amigo o familiar, porque quisimos decir no, pero el sentido de culpa, el cariño o la necesidad de ser aceptados, entre otras razones, no permiten que lo hagamos.

En el comportamiento social se distinguen tres tipos de personas: los agresivos, los asertivos y los pasivos, los cuales dan a conocer nuestra autoestima, el respeto hacia nosotros y a los demás. De los tres comportamientos, el asertivo es aquel que se da cuando nos respetamos a nosotros mismos y también a los demás; esto se puede ver en las decisiones que tomamos y la forma como las comunicamos a los otros.

Casi todos tenemos familiares, amigos o compañeros de trabajo que nos piden mil favores o que quieren imponer sus opiniones, cosas con las que usualmente no estamos deacuerdo, pero a las que se termina diciendo si cuando realmente se quería decir no, dando con ello un golpecito a nuestra autoestima para hundirla un poco más, al momento que nos faltamos al respeto a nosotros mismos y a nuestra capacidad de decidir lo que mejor nos conviene.

Antes de seguir, es necesario dejar claro que no se trata de hace a un lado los derechos o las necesidades de los demás e imponernos, porque eso sería ser agresivo, y porque tanto los derechos de los demás como los nuestros son importantes, por lo que equilibrar y ser responsable al momento de afrontar situaciones en las que se vean comprometidos algunos de los dos será de gran importancia, es decir, tratar de actuar de forma asertiva y determinar en que momento podemos decir SI o decir NO ante una solicitud o requerimiento de otros.

De acuerdo con la Dra Mirta Flores, un comportamiento asertivo es aquel que expresando lo que realmente queremos, no nos deja decir un NO colérico, que deja sentimiento de culpa, ni un SI, que nos termina metiendo en algo que no queremos. Es así, como puedes decir a tu compañero de trabajo que te ha pedido que lo cubra una vez "La verdad lo siento muchísimo y entiendo tu situación, pero no podré ayudarte. Tengo muchas cosas que hacer y luego un compromiso que es inaplazable"

¿Por qué acabamos diciendo que SI?

La verdadera razón es el miedo. Miedo a ser rechazados o no ser aceptados, a herir los sentimientos de la otra persona o a perder el empleo, entre otros más. Pero que nos lleva a vivir una situación desagradable, en la que se termina haciendo algo que no se desea y olvidando nuestros propios intereses.

Si pensamos un poco, "más vale ponerse una vez colorado que cien veces amarillo", es decir, que necesitas parar la situación y aprender a dejar de decir SI a cada solicitud (que terminan en exigencia), o de lo contrario, la culpa o el miedo seguirá presente y tus prioridades se verán desplazadas toda la vida, sintiendo el sabor amargo de la frustración y con ella el descenso de tu autoestima. 

Si alguien realmente te quiere o te aprecia, entonces tendrá en cuenta que sus necesidades o criterio no son los únicos que importan, de manera que entenderá que no siempre va a obtener un SI de su solicitudes, si no lo entiende así, entonces tu deberás entender que realmente no te quiere o te aprecia tanto como dice hacerlo.   

¿Cómo aprender a decir NO? 

Lo primero de lo que debemos ser conscientes es que, dentro de nuestra vida social viviremos diferentes situaciones en las que realmente sea necesario decir si, pero que ellas deben tener una motivación (diferente de la culpa) que te lleve a decir si y que te produzca satisfacción cuando atiendes a la solicitud de las otras personas.
Una de las formas con las que nos podemos ayudarnos para decir NO a un requerimiento o a un punto de vista son:

Date tiempo para responder: de esta forma no quedaras atrapado en una situación comprometedora a la que luego no puedas responder. Para ellos puedes valerte de expresiones como:
  • Revisaré mi agenda para esa fecha.
  • Tengo una invitación para esa fecha, confirmo y te comento.
  • Debo consultarlo con mi esposo(a).
Reflexionar frente a la solicitud: considera la importancia de la solicitud que te han hecho y la forma como tu ayuda puede ser realmente útil en ese momento, sin sentirte una persona usada. Si realmente la situación lo amerita, entonces valdrá la pena aplazar tus planes y darle tu mano a la otra persona.

Evalúa como te sientes: piensa un momento si lo que te han solicitado vulnera tus derechos o individualidad. Si lo que te han solicitado va en contravía a lo que eres y crees y, además, va en contra de tus principios y personalidad, entonces decir NO será la mejor decisión.

Aprende a ser honesto contigo y con los demás: no te engañes ni te irrespete haciendo cosas que no te dan placer por darle gusto a los demás. Práctica de ser necesario, pero ten el coraje de decir no, pero haciéndolo de una forma sincera y respetuosa (asertiva), dejando ver a los demás que pueden contar contigo, pero que no siempre es así.

Deshazte de la culpa: es imperativamente necesario que botes este sentimiento a la basura, no dejes que te invada o que te haga retroceder en tu decisión, porque no se trata de que te hayas convertido en una persona mala, sino de que tienes en cuenta tus sentimientos y lo que realmente quieres, hacer como una parte valiosa de tu vida, que te da placer y te hace sentir feliz con lo que haces. Es tu vida no la de los demás.

Evita los compromisos: Muchas veces nosotros mismos damos pie para meternos a situaciones comprometedoras, de las que podremos librarnos si consideramos un poco nuestra culpa en ello. Es así como puedes:
  • Evitar hablar de un viaje que planeas hacer y que te comprometerá con algún favor a un amigo o familiar.
  • Evita pasar por un lugar donde hay ventas y a la señora que te acosa con su venta.
  • Amarra tu lengua ante cosas que puedes hacer y que sabes que te comprometen.

Además de estas recomendaciones son muchas las que puedes tener en cuenta para iniciar tu ejercicio de aprender a decir NO, y lo más importante, decirlo asertivamente, recordando que nuestros deseos, necesidades y derechos son tan importantes como los de los demás, buscando mantener el equilibrio. No será fácil al empezar hacerlo (lo se por mi experiencia), pero una vez que lo haces te libras de quedar mal al no poder cumplir un compromiso y tienes la tranquilidad de no quedar atrapado en una situación que no te genera ningún tipo de satisfacción y te convierte en un ser socialmente pasivo que vulnera su autoestima y con ello la calidad de vida.

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