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lunes, 28 de marzo de 2016

Pequeños adultos... Niños infelices y estresados


Al parece hay que algo en la vida moderna que se está robando la felicidad y la tranquilidad a los chiquillos. Así lo dejan ver estudios internacionales entre los que se destacan los realizados por el Dr Jean Twenge, profesor de psicología en la Universidad Estatal de San Diego.

Los resultados obtenidos por el Dr. Twenge en investigaciones, que ha venido realizando desde la década de los 80s, revelan un aumento preocupante en el número de niños que presentan síntomas de padecimientos, o tendencia a sufrir, como: ansiedad, estrés o depresión. Una de las conclusiones del estudio muestran que más de 73% de niños y adolescentes reportan problemas para dormir en comparación con sus pares en la década de 1980. 

A lo anterior, se suma el porcentaje de niños, entre los 6 y 12 años, diagnosticados con altos niveles de déficit de atención e hiperactividad, poniendo en sus apretadas agendas visitas al psicólogo y el consumo de medicamentos desde temprana edad.

Por lo visto para muchos esos preciosos años de niñez llenos de juegos, diversión, fantasía, curiosidad, energía y felicidad sin límites, no son tan así. Lo que nos da un panorama de pesar para las nuevas generaciones, quienes desde muy temprana edad deben enfrentarse a una carga emocional, producida por diferentes factores, como: la excesiva carga de actividades extraescolares, las múltiples reglas de los adultos, el deliberado y desfasado currículo escolar, vivir episodios traumáticos en su familia relacionados con la separación de los padres, falta de unión familiar, entre otros más. 

De acuerdo con el Dr Twenge "Los aumentos generacionales en externalidad, metas extrínsecas, la ansiedad y la depresión son todos causados ​​en gran parte por la disminución, durante el mismo período, en oportunidades para el juego libre y el aumento del tiempo y el peso dado a la enseñanza". Es decir, el juego como una de las principales actividades de la vida infantil está siendo relegado a pequeños momentos y reemplazado entre otras cosas por la competencia, y las tareas escolares y extracurriculares.


La carga escolar.



Van en aumento las instituciones educativas que están dejando de lado, en los primeros años escolares, el juego y la diversión, como principal estrategia didáctica para fomentar el desarrollo social y personal de los niños en la medida que les permita relacionarse adecuadamente y aprender a controlar sus emociones; para cambiarlas por tareas académicas y largos periodos sentados, donde los niños atienden a órdenes e instrucciones que carecen de interés para ellos, expone el Dr. Peter Gray, un psicólogo y profesor de la Universidad de Boston.



Madrugar no hace que amanezca más temprano, es algo que deben pensar los docentes y directivos de las instituciones educativas, que desde el primer grado establecen una carga de doce y más cursos para unos chicos que apenas están iniciando su proceso de formación académica, los cuales se acompaña de tareas extracurriculares, que dejan a los niños esclavizados a un proceso de formación escolar agotados y poco productivo, al momento que los sumergen en un injusto mundo de competencia


De acuerdo con la declaración del profesor Harris Cooper, de la Universidad de Duke, quien ha desarrollado investigaciones para determinar la importancia de las tareas escolares y del hogar en el rendimiento escolar de los niños, no se han encontrado pruebas de que los deberes (a nivel primaria) les ayuden a los niños a tener mejor rendimiento escolar. 

Tal vez para muchos padres esta idea les resulte alocada, especialmente porque hemos crecido con un sistema escolar que ve en la tarea extracurricular una inigualable forma de aumentar sus efectos, pero si se tiene en cuenta que el tiempo que los niños gastan en hacer dichas tareas les roba momentos preciosos de juego y los carga de frustración y estrés, se verá que las palabras del profesor Cooper no son descabelladas.

Además si sumamos a ello la escena de padres e hijos cada tarde haciendo tareas, donde los padres acaban ayudándoles, ya sea porque la exigencia de la tarea lo requiere o porque hay mucho que hacer, vuelve a ese momento un verdadero fastidio entre un recluta y su vigilante, además de deteriorar el sentido de la responsabilidad que los niños deben ir formando.


Las reglas de los adultos.

Los chicos están constantemente sometidos a la forma de entender el mundo de los adultos, a menudo están surgiendo reglas a las que los niños deben someterse y que les roba sus independencia. Es así como es común encontrar a los padres diciendo a los chicos cómo jugar, por dónde caminar y cómo actuar. La mamá que salta al parque infantil a arreglar una falta cometida por su hijo, o que hace una inspección cuidadosa del sitio en el que se encuentran para vetar los posibles sitios y actividades peligrosas que su hijo no debe ni mirar

“Si usted no tiene la oportunidad de experimentar la vida por su cuenta, para hacer frente a los factores estresantes de la misma, para aprender en este contexto de juego donde usted es libre de fracasar, el mundo es un lugar peligroso", ha dicho el Dr. Gray.

A esto se suman las múltiples actividades extracurriculares de tardes y de verano a la que los chicos se ven sometidos, por padres que quieren prepararlos para el futuro, sin tener cuidado de que le roban su presente infantil, tan preciado e importante. Ahora los chiquillos van a clase de danza, patinaje, artes marciales, música, piano, pintura, manualidades, fútbol, entre otras más, donde muchas de estas carecen de los principios lúdicos que deberían orientarlas, teniendo en cuenta el público al que están dirigidos.


La crianza y la vida en familia.


Tendemos a echarle la culpa a los aparatos tecnológicos y a la televisión por su capacidad para tener embobados a los chicos, pero muchos padres no sabrían que hacen sin ellos; algunas veces esos medios están ejerciendo más influencia en la formación de los niños que los adultos.

Padres que no tienen tiempo, niñeras que acaban llevando el proceso de crianza de los niños y actividades extracurriculares por doquier, son en gran medida el panorama de un gran porcentaje de los niños y jóvenes. Porque no se trata de lo mucho que trabaje papá o mamá, sino de la calidad del tiempo que pasan con sus hijos, así como de la responsabilidad directa sobre su crianza.


Muchos podemos estar viendo a nuestros niños como pequeños héroes de nuestras vidas, realizando todas aquellas cosas que nosotros no pudimos hacer, ganando competencias, llenando nuestra vida de triunfos, estamos tan preocupados de que pierdan el tiempo o de que se aburran; pero tal vez todo eso no nos esté dejando ver los miedos y excesiva preocupación que surgen en los niños, al querer sacar adelante la carga impuesta por nosotros, haciendo que no deseen ir a clase, que tengan baja autoestima, inseguridad, problemas de sueño y constantes dolores de cabeza, dolores de estómago y otros problemas físicos, los cuales son evidentes síntomas de tristeza, depresión y ansiedad. Al final puede que tengas niños cargados de destrezas físicas pero carentes de felicidad.

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