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lunes, 4 de abril de 2016

Causa de tu infelicidad: Tú mismo

Tus expectativas le dan forma a tu realidad, así es, lo que piensas y proyectas para tu vida es lo que demarca el éxito o fracaso de la misma. Es tan fácil, en esta sociedad postmoderna, encontrar un número cada vez mayor de personas infelices que se quejan de su situación económica, sentimental, o laboral, etc. Parece como un virus que invade nuestro ambiente y esparce un terrible sentimiento de negatividad en la mente de las personas, asegurando un fracaso irremediable mucho antes de emprender un proyecto. Pero ¿Cuáles son esas razones que hacen a las personas infelices?

Según el Dr. Travis Bradberry, co-autor de Inteligencia emocional 2.0 y presidente de TalentSmart, todo radica en nuestra la inteligencia emocional, siendo esta una habilidad importante para el éxito personal y profesional de las personas y a la que se le dedica poca atención en muchas ocasiones. Al pensar que no se tendrá éxito en una situación de su vida, se está programado al cerebro para que las cosas ocurran de esta forma, es lo que los médicos llaman el "efecto nocebo". Estudios han demostrado que los sentimientos constituyen una parte importante de nuestros procesos mentales, ayudándonos a tomar las decisiones a diario.


A continuación, algunas de las situaciones que Bradberry, describe como razones para que pueden llevar a una persona a la infelicidad:

1. La vida no es justa conmigo.

A diario escuchamos decir a las personas que la vida no es justa con ellos, incluso a veces nosotros mismos hemos sentido que somos víctimas de la injusticia de la vida, anhelando, muchas veces de forma inconsciente, que nos sea retribuido eso que nos fue quitado, nos quedamos con las esperanzas puestas en un futuro incierto, pero el no recibir nuestros premio de consolación nos amarga la vida. Hay que entender que la vida no precisamente "justa", es más bien circunstancial, por lo que que no siempre hay premio.

2. Todos deberían estar de acuerdo conmigo

Una de nuestras peores fuentes de infelicidad es querer imponernos y no poder hacerlo. Todos creemos tener la verdad, pero bien sabemos que no hay verdad absoluta en el mundo, dice un dicho "cada cabeza es un mundo", de manera que la comprensión de la vida y de las cosas que en ella suceden están determinadas por la forma como las comprendemos. Es así, que no debemos esperar que las personas hagan nuestra voluntad o estén siempre de acuerdo con nosotros, aun cuando nuestras ideas parezcan las más sensatas. Respetar el criterio de los demás y saber que no siempre tienes la razón te librará del amargo sentimiento de la frustración.

3. No entiendo por qué no les caigo bien

"No somos monedita de oro para caerle bien a todo el mundo", es una sabia filosofía que aplica mi madre al relacionarse con las personas. Si eres de los que piensa que por tu físico o por tus ideas debes caerle bien a las personas, o te esfuerzas por ser aceptado por un grupo, cuando no seas bien recibido no podrás dejar de sentirte infeliz. Trabaja para que tus relaciones con las demás estén basadas en el respeto, la cordialidad y la tolerancia mutua, pero elimina de tu cabeza la idea de querer ser la monedita de oro.


4. No podré lograrlo

¿Cuántas veces has anticipado este pensamiento al emprender una actividad, trabajo o tratamiento médico? De seguro la respuesta será: muchas veces. Incluso para algunas personas estas son palabras que están en su mente y en su boca casi a diario y, cuando tienen que enfrentarse a algo nuevo para su vida lo primero que se viene a su cabeza es "Voy a fallar". Si eso es lo que le estas diciendo a tu cerebro, esos serán las emociones que empezaran a actuar. Es normal experimentar el temor frente al fracaso, pero no hay porque darle cabida al hecho de que sucederá.

"Si fallas, acepte que a veces usted falla y, a veces usted tiene éxito", dice el Dr. Bradberry. Debes hacerte consciente de que las posibilidades de fallar o lograrlo coexisten, pero no te ates a un solo resultado.

5. Le puedo cambiar (él o ella)
Muchas relaciones empiezan con este sentimiento, ¿cuántos no hemos creído que podemos influir tanto en una persona como para cambiarle? La única persona que tú puede cambiar es a ti mismo, porque para cambiar se necesita voluntad, determinación y perseverancia. Si bien usted puede influir sobre una persona al proporcionarle elementos que le motiven a cambiar, no puede creer que por su solo deseo de que las cosas ocurran han de ocurrir en los demás. Es mejor que consideres rodéate de las personas que anhelas en tu vida y evita aquellas que no deseas, de igual forma, debes aceptar las diferencias y la identidad de cada persona.


6. La felicidad de las cosas

Buscar la felicidad en las cosas exteriores hará que sea momentánea, durará lo que demora la emoción de lograrlas. Si piensas que serás más feliz al ocurrir un evento y te empeñas en alcanzarlo sin tener en cuenta dónde está la fuente de tu infelicidad, es fácil determinar que este sentimiento no será duradero, de igual forma ocurre cuando pretendes obtenerla del dinero y las posesiones materiales, que solo pueden ofrecerte comodidad, pues la verdadera fuente de felicidad emana de tí y trasciende las motivaciones extrínsecas que el mundo te pueda ofrecer.

 
De acuerdo con el Dr. Daniel Goleman, “la inteligencia emocional aporta con mucha diferencia, las cualidades que nos hacen ser auténticos seres humanos”, y que nos permite comprender que la felicidad está en cada uno y en la forma como proyectamos y asumimos nuestra vida. Pero además, se debe tener en cuenta que nuestras expectativas no solo tienen impacto sobre nuestra vida sino también, sobre la vida de las personas en quienes influimos. Un estudio de la Universidad de Harvard en la década de los 60s, demostró que el comportamiento y creencia de una persona o grupo de personas influye determinantemente en los demás; de manera que, cuando crees en una persona le puedes ayudar a ser más segura de sí misma, además estas dispuesto a dedicarle más tiempo y mejores condiciones para el desarrollo de sus actividades, porque ves en ella el éxito con antelación. 



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1 comentario:

Daisy Diaz dijo...

Nos programamos para sufrir

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