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lunes, 11 de abril de 2016

Érase una vez... Los beneficios de la lectura en el desarrollo de los niños

El mágico mundo de la lectura es una de esas actividades en las cuales no hace falta esperar nada para iniciar con los niños, ya que, de acuerdo con los psicólogos, esta actividad ayuda en su desarrollo intelectual y emocional. Cuando pienso en mi infancia, una de las pocas cosas que me gustaría incluirle es: ¡más libros!... de todos los colores y texturas, pero sobre todo con muchas historias, que me regalaran la oportunidad de volar muy lejos con mi imaginación, por eso ahora cada vez que puedo incentivo a mi sobrina a disfrutar del sabor que tienen las letras y el placer de las narraciones, porque estoy convencida de que amar los libros le abrirá las puertas al conocimiento y a la imaginación, como sus mejores herramientas para la vida.

Con la vida actual y el derroche de aparatos tecnológicos que surgen para entretener a los niños, los adultos podemos caer en la tentación de optar por ellos como principal medio de entretención, dejando a los libros como un cuento pasado de moda, lejos de la vida de los chiquillos inquietos, pero al hacerlo se les estará privando de grandes historias que les permitirán soñar, divertirse, reír, amar, sentir, imaginar como no alcanzamos a imaginar. 

¿Por qué leer con los chicos? 

La lectura de cuentos e historias, además de ser una actividad entretenida y que ayuda a tranquilizar a los niños, tiene otros beneficios, especialmente en los primeros años, que van desde desarrollar su imaginación hasta promover mejores competencias comunicativas, además de que: 

Mejorar las relaciones padres e hijos: iniciar a compartir momento de lectura con tu hijo, desde sus primeros meses de vida, hará afianzar, aún más, el vínculo de padres e hijo, permitiéndoles aprender y divertirse juntos, al momento que le enseñas a reconocer los libros como una fuente de información que tiene mucho para ofrecerle

Promueve la reflexión: leer cuentos en los que por ejemplo se tengan en cuenta los valores como el respeto, la solidaridad, la responsabilidad, el amor, entre otros, permite a los niños reflexionar sobre sus acciones y sobre lo que escucha, relacionándolo con su vida cotidiana. De igual forma, empezará a identificarse con algunos sentimientos como el sufrimiento, la tristeza, lo que le ayudará a asimilarlos mejor.

Es una actividad lúdica: cuando los niños no tienen espacios de lectura en casa hasta llegar al colegio, pueden relacionar fácilmente ésta actividad con un trabajo académico, que puede tornarse aburrida o pesada, entendiendo como una tarea que se debe hacer y no como una actividad que le hace más divertidos sus días. Por otro lado, al ser la lectura una actividad placentera y cotidiana, los niños van a sentirse más motivados a aprenderla. 



Desarrolla habilidades intelectuales:
procesos mentales como la atención, la comprensión y la memoria se estimulan en gran medida cuando se está en un proceso de lectura o de escucha. Al leer en voz alta para el niño y observar las imágenes que ilustran la historia, se le estimula la percepción sonora y visual, además de la memoria, ya que va a esforzarse por intentar recordar esas partes de la historia que más le gustan. 


Ayuda en la adquisición del lenguaje: usualmente los libros contienen palabras que no son usadas en nuestra comunicación habitual, las cuales resultan desconocidas para los niños y que al incorporarlas a sus vocabulario enriquecen su lenguaje y le facilita la comprensión de otros diálogos, incluso, se sentirá motivado a usarlas en sus conversaciones o historias. 

¿Qué hacer para promover la lectura en casa? 

"Una imagen vale más que mil palabras" y en el caso de los niños se aplica totalmente; para ellos el ejemplo, de lo que haces, tendrá más impacto en su formación que las muchas veces que le intentes explicar como hacerlo, así que ayudarles a descubrir el placer de leer, es una actividad que debe estar guiada por tu ejemplo, promoviendo actividades como: 

Lee para ellos diariamente: 
Antes de empezar a hablar los niños pueden asimilar muy bien lo que les dices, por lo que leer libros para ellos será el primer paso que puedes dar para mostrarles el camino de la lectura. Adquiere el hábito de dedicar un tiempo del día a leer algún libro en voz alta, mientras pueden ir observando juntos las imágenes que las acompañan.

Ten en cuenta sus gustos: lo que les gusta, los niños, desean vivirlo una y otra vez, lo mismo pasa con los libros, ellos tienden a sentirse emocionados por un libro en particular, el cual de seguro te pedirán que le leas; no te niegues a hacerlo, aun cuando lo hagas mil veces. Prueba a ofrecerle otras opciones leyendo sus títulos, pero nunca impongas tu voluntad. 

Déjalo crear: los niños repiten lo que nos ven hacer, así querrá leer para ti o contarte una historia. No lo prives de hacerlo, es más invitalo a que te cuente una historia para tu escribirla, con ella puedes ayudarle a que ame la escritura también. Pueden emprender el proyecto de escribir un libro juntos, con historias contadas por los dos, que luego puedan ilustrar con algunas imágenes y, hacerlo parte de la biblioteca. 


A los chiquitos les gusta hablar de sí mismos, por lo que pensar en contarle la historia de su nacimiento mientras ven el albúm con fotos suyas y de la familia, puede resultar una gran experiencia.

Atiende a sus preguntas: cuando los niños se sienten motivados por algo y especialmente cuando se les leen historias, quieren saber más, así que es normal que te pregunten, ese será un buen momento para reforzar algo que deseas que aprenda y para darte cuenta de la capacidad de comprensión que tiene tu niño, así como para ayudarles a comprender el valor de la pregunta para aprender. También puedes hacerle algunas preguntas sencillas acerca de la lectura, te sorprenderás de lo fácil que aprende.



De acuerdo con la teoría de inteligencias múltiples del Dr. Gardner, cada persona tiene unas inteligencias más desarrolladas que otras, las cuales de cierto modo definen nuestras pasiones y actitudes, pero también nos dice que es posible potenciar otras, es así que algunos de grandes amaran la lectura sin mucho esfuerzo si desarrollan su competencia lingüística, pero por lo menos los que no la amen puedes tener la seguridad de que no la odiará, porque al recordar su infancia, asociaran la lectura con momentos placenteros de su vida.

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