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viernes, 13 de mayo de 2016

La diferencia entre lo que quieres y lo que necesitas


¿Cuánto tiempo de tu vida pasas trabajando para obtener el dinero que gastas en cosas que no necesitas?


Todos hemos presenciado la escena del niño que llora y grita: “pero mamá es que yo lo quiero”, y nos regocija la idea de no ser esa pobre madre, para no aguantar las pataletas y caprichos de un niño que dice querer algo que, en un par de días, por no decir horas, perderá su tan preciado valor.

Pero ¿Acaso no hemos tenido que aguantarnos también las ganas de gritar cuando queremos llevarnos algo que nos gusta mucho? Por supuesto que si. Actuamos (me incluyo) como adultos en el exterior pero nos comportamos como niños en el interior, cuando llevamos para la casa productos que no necesitamos seguros de lo contrario. Ves el artículo que deseas y empiezas a escuchar esa voz que te dice: “tus sandalias ya están muy viejas, necesitas unas nuevas, ¡llévalas!”.

Hay una diferencia, que para algunos es irreconocible, entre lo que realmente se necesita y lo que se compra por deseo. Se actúa bajo el efecto compulsivo del poder adquisitivo que nos dan la publicidad, el círculo social en el que nos movemos, el trabajo y las marcas; es un poder que te hace ir con la tarjeta de crédito como colchón y ser feliz por un momento pero vivir amargado por los intereses que te desangran mes a mes. (Ver también Causa de tu infelicidad, tú mismo).

Pero es posible hacer la diferencia en nuestro estilo de vida, si nos lo proponemos podemos llevar un vida frugal, aunque no es fácil, se trata de hacerse razonable he irse liberando del infantil “yo quiero” y aprender a distinguir entre lo que se necesita y lo que se quiere. A continuación algunas reglas que he aplicado con mi esposo y que nos han dado buenos resultado.


Reglas para vivir frugalmente

¿Es posible vivir frugalmente? Claro que sí. Nuestros abuelos pudieron sobrevivir sin el teléfono celular, los abuelos de nuestros abuelos sin conocer a Disney world y los abuelos de estos sin carro. Somos nosotros quienes en el intento de hacer la vida fácil y sencilla acabamos enredándonos con caprichos y gastos.

1. Conoce tu dinero y vive por debajo de tus medios

Ten claridad de, cuánto ganas, cuánto gastas y de adónde va a parar ese dinero. Así podrás establecer un presupuesto de gasto y de ahorro, porque si bien vives dentro de tus medios, puedes hacerlo por debajo, parece un verdadero reto, pero es una de las mejores formas para cumplir tus metas de ahorro a largo plazo, algo que mucho pensamos, pero poco ejecutamos. Puedes decidir entre, reducir tus gastos o hacer crecer tus ingresos, donde esto último seguro te costará más horas de trabajo (Ver también Día de compra... 10 tips para simplifican la vida).


2. Conoce la diferencia entre gasto e inversión

Aunque parezcan iguales no son. Inversión es desembolsar dinero para obtener un activo tangible (compra de casa) y gasto es el desembolso de dinero para obtener algo que deprecia su valor o no proporciona beneficios a largo plazo (salidas a tomar con los amigos todas las semanas).

Pero no se trata de ser solo un inversionista, pues, los gastos hacen parte de la vida, se trata de hacer el equilibrio y no gastar todo cuando puedes invertirlo.

3. Compra calidad y evita la deuda del consumidor

Ser frugal no se trata de comprar lo más barato, sino de saber escoger entre lo que puede ofrecerte un mejor beneficio; considera la calidad sobre el precio, para lo que deberás tomarte un tiempo en evaluar las condiciones que te ofrece cada producto frente a tu poder adquisitivo.

Por otro lado, se pueden adquirir productos de calidad sin superar las posibilidades de vida, sin dejarse llevar por la “comodidad” de las tarjetas de crédito. No es necesario endeudarse para vivir.



4. Conoce los diferentes niveles de necesidades

De acuerdo con Sarah Winfrey, las necesidades de una persona se pueden clasificar en:

  • Necesidades necesarias, que son aquellas básicas como alimentación, refugio, agua y algo para cubrirse, sin las que no podrías vivir. Donde la alimentación no tiene que ser gourmet sino balanceada y el refugio no tiene que ser precisamente la mansión de Bill Gate.
  • Necesidades no tan necesarias, cosas como un medio de transporte que funcione, cierto tipo de vestidos, una cama, una estufa, un refrigerador, algunos muebles y equipo de trabajo, que, si bien se podría vivir sin ellas, tenerlas te permite hacerlo como un adulto responsable.
  • Necesidades que no son necesarias (deseos), son el resto de las cosas que adquirimos para llenar la casa, el garaje, presumir a los vecinos, ostentar comodidad, para ponernos encima y satisfacer al deseo impulsado por la publicidad.


Ya se que ser frugal no es fácil, afortunadamente he tenido el apoyo de mi pareja en este intento de mantener a salvo nuestra vida financiera, pero abrir los ojos y salir del envolvente mundo del consumismo me hace sentir mejor, porque pensar en lo mucho que he tenido que sacrificar de las cosas que realmente me dan felicidad, para obtener dinero que he gastado innecesariamente y que habría podido invertir en lo que realmente es importante me hace ver que vale la pena no llenar mi casa con el impulso de mis deseos. 

Espero que estas recomendaciones puedan ayudarte, tanto como a mi, para aprovechar mejor tu dinero y disfrutar más de tu vida sin tener que hacer tantos sacrificios. Si tienes algunas otras ideas que puedan ayudar comenta y compartelas con nosotros.

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