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viernes, 20 de mayo de 2016

Mujer modelo siglo XXI

derechos de la mujer en el siglo xxi
Cortesía: Jose Gelvis @jhosepcreativo
Pies para que los quiero si tengo alas para volar. - Frida Kalho -      

Después de siglos de discriminación, el ver como han emergido, de entre un mundo de machismo, los derechos reconocidos a la mujer, sabiendo que estos han costado sangre, sudor, lágrima, sacrificio y vidas para las que se atrevieron a alzar su voz y luchar por la igualdad; la ambición de dejar nuestra huella, se ha impregnado en nuestra esencia femenina, se ha vuelto una necesidad muy dentro de la mujer del siglo XXI asumir y empoderarse de sus múltiples roles, que la llevan a liderar procesos importantes en la vida social y económica.

Pero es preciso analizar, a cuesta de qué la mujer de hoy puede ser lo que desea ser, cuando hay una sociedad que aún no supera el rezago que ha dejado la historia milenaria de sometimiento, y nos sigue exigiendo que seamos esposas, amas de casas, madres, amigas, además de, profesionales exitosas, que nos somete a la difícil tarea de querer ser la mejor en todo y experimentar la ansiedad de tener que correr y cambiar de rol constantemente, que de no ser bien llevado termina con el fracaso en alguno de los planos en los que nos movemos.

Para las que crecimos arraigada a la fiel idea de la independencia económica y emocional, que hemos aprendido la importancia de la igualdad, educadas para nuestra emancipación, triunfantes laboralmente, que reconocemos nuestra fuerza productiva y no nos conformamos con poco, porque sabemos que nuestro potencial es grande y somos seres altamente competente, cuando hemos debido tomar la decisión de la realización emocional y maternal, posiblemente los obstáculos encontrados han sido mayores que para una mujer sometida, porque si bien el modelo de mujer siglo XXI tiene la fuerza y el derecho de ser lo que desea, cuando se trata de ser madre y esposa no es fácil siempre saber que se debe hacer, de frente a nuestra individualidad y nuestros sueños.



¿Familia o trabajo?
La manera como ha sido diseñada la sociedad nos sigue poniendo limitaciones, lo dicen los ejemplos que a diario dejan ver que, como dice mi madre, no es posible tener todas las glorias. No te será nada fácil si quieres ser madre y esposa exitosa, ya que si quieres estar ahí para tus hijos en todo momento viéndolos crecer, vas a tener que dejar de lado algunos proyectos en la vida laboral, o de lo contrario, si te apasiona lo que haces, eres exitosa en ello y no quieres renunciar a serlo debes estar dispuesta a sacrificar tiempo con tus hijos, con tu pareja y con tu familia en general, porque por desgracia nuestro mejor momento laboral es también la etapa de nuestra conformación de la familia, y aunque podamos multiplicarnos las horas del día siguen siendo las mismas. Para hacer las dos cosas de la mejor manera se tiene que estar dispuesta a sacrificar un poco de cada cual, deberás saber que el tiempo que compartas con tu hijo y con tu pareja no será todo el que quieras y que ser madre y esposa significa algunos sacrificios de tus sueños laborales.

Algunos casos de hogares disfuncionales, de hijos que reclaman la atención de sus padres, así como de parejas que han decido no ser padres, son situaciones derivadas del estrés de las parejas que se encuentran totalmente activas laboralmente y que han modificado el concepto de vida en familia, al no haber una mujer que se encarga de las tareas cotidianas del hogar porque está triunfando en otras esferas de la sociedad. 

vida laboral de la mujer actual

 
Modelos de mujer siglo XXI

Independiente: hace algún tiempo analizaba con una amiga el rumbo que va tomando nuestra vida con el paso de los años y nos preguntamos ¿cómo es que hacen algunas mujeres para pasar mayor parte de su vida trabajando, tener total independencia económica y llevar una vida familiar?, si para nosotras que hemos estado en el mismo papel se nos hace tan complicado; terminamos dándonos cuenta de que, en gran medida, esas que son exitosas en sus trabajos son mujeres separadas, a las que les quedó complicado llevar al 100% todo.

Mamá entregada: por otro lado, está la mujer que ha optado por la vida familiar y que después de años de formación y de una vida laboral, decide asumir su nueva etapa de esposa y mamá como prioridad y deja en un segundo plano (como etapa vivida) la vida laboral, pero con la implicación de la dependencia económica, que no es fácil de llevar luego que se ha logrado salir de esta y cuya condiciones van a depender del nivel de ingresos del hombre y de su interpretación en el rol familiar, que en muchos casos no está lejos del de hacer un par de siglos atrás. La pregunta es ¿Qué sienten estas mujeres con respecto a lo que anhelaban antes?

Superbiónica: esa que lleva al niño prendido del brazo corriendo a dejarlo a la escuela y que corre para no perder el autobús al trabajo, la que mientras almuerza hace la revisión de las tareas de la casa e inspecciona que todos marche bien, da instrucciones para el resto del día asignando compromisos, dicta el menú y controla permisos y salidas, a través del teléfono, que está allá y acá, que llega a casa a hacer de comer y a revisar tareas y pide videos a los abuelos de las travesuras de su hijo durante el día, es la misma que ha preferido multiplicarse antes que renunciar a sus sueños y a su hogar aunque sabe que eso le implica más trabajo, pero que se niega a fracasar. 

responsabilidades de la mujer


Una sociedad que acusa y exige

Seguimos en una sociedad donde el hombre conserva su rol de proveedor del hogar, razón por la cual se le exige poco en los compromisos de casa, mientras que la mujer tiene que desarrollarse laboralmente sin mermar en sus responsabilidades en la crianza de sus hijos, es decir, aún no se logra el equilibrio en la familia, en algunas sociedades, por lo que cuando mamá sale de casa a trabajar, suelen presentarse diferentes problemas en la convivencia; cobrándole, indirectamente, la decisión de asumir un nuevo rol.

Y es que las mujeres debemos reconocernos como ejes fundamentales en el desarrollo social, porque hemos asumimos el liderazgo de nuestros sueños pero seguimos siendo transmisoras, educadoras, unificadoras, luchadoras a ultranza y defensoras de nuestras familias, cuidando de pequeños y grandes e impulsando cambios, lo que nos hace, como lo decía el muro de facebook de un conocido, “los soldaditos de la batalla”,

 

Sigue siendo mucho lo que se le exige a la mujer, más que al hombre, nosotras además de trabajar y ser madres, debemos estar bellas, ser entregadas, aguantar discriminación o comentarios sexistas y no quejarnos por ello, porque, según preguntan irónicamente algunos, ¿no era esto lo que querían cuando exigian igualdad? 

Aquí estamos y aquí nos quedamos. Seguiremos viendo a las ejecutivas de lunes a viernes empleadas domésticas sábados y domingo, pero seguimos confiando en la templanza de nuestro género para seguir adelante en el camino, creyendo en nuestros sueños aunque eso nos cueste más trabajo, reinventando nuestra vida, celebrando las ganancias y aguantando con tesón los abusos, a la larga la felicidad no está en tener lo que se desea sino desear lo que se tiene.


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1 comentario:

Anónimo dijo...

Al leer el articulo concluyo que mi madre es superbionica. TATY

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