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viernes, 19 de agosto de 2016

El terrible problema de las porciones


Unas de las críticas más reiterativa que recibo están dirigidas a mi estricto control de las porciones de las comidas y aunque soy consciente que a veces me paso, no lo puedo evitar, es como una alerta que se dispara en mi cerebro y que mi pobre esposo tiene que sobrellevar.

Crecí en una familia en la que si bien no abundaba la comida, teníamos porciones suficientemente grandes para llenar nuestro estómago y quedar muy satisfechos, por lo que se que mi control de las porciones de comida no está asociado ni a la crianza ni a mi cultura, porque crecí viendo grandes porciones sobre la mesa cada día.


Pero la pregunta es ¿por qué las porciones de comida que ingiere el común de las personas se hacen más grandes con el tiempo? Algunas de las respuestas a esta pregunta son sencillas y se encuentran ante nuestros ojos.




El tamaño de los recipientes



Recientemente fuí con mi esposo a buscar algunas cosas para la cocina y lo vi deleitarse al imaginar cómo se vería un plato, que medía más de 30 cm, lleno de comida en su mesa. La sección de utensilios de cocina de los almacenes están llenos de vajillas, copas, vasos, jarras, sartenes... cada vez más grandes, esos mismos que se encuentran en las cocinas modernas y que están listos para ser llenados.

De acuerdo con el psicólogo Brian Wasink, autor del libro Mindless Eating: Why We eat more than we think, quien ha realizado numerosos experimentos sobre la relación del tamaño de los platos con el de las porciones que se comen; cuando se sirve helado en una copa grande hace que comamos más, lo cual ocurre porque dado el tamaño de la copa, sentimos que estamos consumiendo más o menos la misma cantidad que si comieras una porción más pequeña de helado en una copa de menos tamaño. Trampitas de la cocina y de las que casi todos nos creemos inmunes, sin reparar en el tamaño de nuestra vajilla. 


Comer por fuera de casa



Hemos crecido en la cultura de la "copa más llena". Hay una tendencia casi genética a buscar el vaso más lleno y el plato más grande, y si tenemos que pagar por estos, entonces ese propósito se hace más claro.

Cuando vamos a un restaurante o puesto de comida y nos sirven un gran plato quedamos impresionados y entramos inmediatamente en un trance de gula que termina cuando el plato queda vacío, esta situación se torna más crítica en un buffet. Estas grandes porciones justifican precio y los comerciantes lo saben, por lo cual tener platos más grandes hará que puedan servir mayores porciones y tener a comensales más felices. 

Un estudio de la Universidad de Cambridge, dirigido por la Dra. Teresa Marteau, reveló a través de un experimento que, cuando en un bar local se reemplazaron las copas de 300 ml por las de 370 ml, las ventas de una medida estándar de 175 ml de vino aumentaron en un 9%. De acuerdo con Marteau, la sensación de las personas con copas más grandes es que estaban bebiendo menos, lo que hizo que tomaran el vino más rápido.


Comer frente a la tele o en el trabajo



Si eres de los que come frente a la computadora mientras adelantas trabajo o decides llevar el plato a la cama para no perderte tu serie favorita, debes saber que estos son un unos de los hábitos que pueden hacer que una persona consuma mayores porciones de lo que haría regularmente.

De acuerdo con un experimento que vi en la tele hace un par de años, las personas que tenían snacks en sus puestos de trabajo consumieron mucho más que aquellos que debían ir por ellos a un lugar fuera de sus estaciones. Lo mismo dejó ver un estudio realizado por la Escuela de Psicología experimental, de la Universidad de Bristol, en el Reino Unido, en el que se pudo ver que aquellas personas que comían con distracción (juego en el computador) tuvieron un aumento en la cantidad de comida.


No es fácil ir contra la corriente cuando hay tantos factores que influyen y que motivan a comer en grandes proporciones, pero cuando se es consciente de que los resultados que muestran los estudios no son solo palabras sueltas y de que comer saludable y balanceado junto a tener hábitos saludables se hacen cada vez más importante, tener mi trastorno compulsivo al control de las proporciones de las comidas resulta un alivio. Pero si este no es el caso tuyo, entonces puedes considerar servir tus comidas en recipientes más pequeños y dedicar el tiempo necesario para disfrutar de lo que comes, como dos grandes opciones para evitar el gigantesco problema de las porciones.



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