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martes, 25 de octubre de 2016

Pidiendo peras al olmo

Apuesto a que eres de las que a veces cree que su pareja es como un niño y otras veces jura que vino del planeta de los simios. ¿Cuántas veces has sentido la necesidad de darle un par de nalgadas o mandarlo a reflexionar al rincón y cuántas veces más te has quedado esperando a que salga de su cueva y tan sólo extienda sus brazos?

Una de las principales quejas que tenemos las mujeres sobre los hombres es su incapacidad para escuchar, con ellos no se puede tener una conversación sin sentir que no te escuchan o sin recibir una solución.  





Pero el gran detalle está en que somos diferentes, nuestro cerebro es diferente, y con ello nuestro mapa mental, es decir, la forma de ver el mundo, las necesidades y las formas de expresarnos. No esperes que te comprenda, tomarlo de la mano y guiarlo hacia lo que quieres.

El arregla-todo

Estás hablando con tu pareja y empiezas a dar detalles de tus problemas, ese tejido sinfín en el que a veces nos perdemos nosotras, tú no quieres soluciones solo necesitas sacar tu frustración, pero ahí está él dando soluciones. Paras de hablar y te preguntas ¿qué le pasa, por qué no puede entenderme?, el señor arregla-todo a surgido otra vez. Ahora te sientes más frustrada que cuando empezaste a hablar.

Los hombres son seres prácticos, de manera que para ellos si algo está dañado entonces se arregla y si tienes un problema entonces necesitas una solución. Antes de hablar dile claramente: necesito que me escuches un momento, no quiero tus soluciones, solo necesito desahogarme y necesito toda tu atención por favor.


El hombre de la cueva

Tu pareja está teniendo problemas y se torna callado y ensimismado, igual daría quedarte callada que hacer un desfile en bikini porque él no está. Además no te puedes explicar porque prefiere ver las noticias que contarte cómo le fue ¿por qué se pone de mal genio y no te habla de lo que le pasa, o es que acaso no confiar en tí?

Dale tiempo, ya verás que cuando resuelva el problema saldrá de su cueva y volverá a estar contigo.

Una mujer cuando tiene problemas, busca ayuda, pero un hombre se mete en su "cueva" o lo que es lo mismo se abstrae en sus problemas hasta hallarles solución; y si no puede solucionarlo entonces trata de olvidarlo arreglando los problemas que hay en el mundo, en su equipo, etc., ellos no necesitan hablar a menos que estén seguros que puede ayudarle a obtener una solución.

No pasa nada

Las mayoría de las mujeres tenemos espíritu de mártires, somos expertas en acumular frustración que desencadenan largos silencios y rabias masticadas, esperando a que él se de cuenta de nuestro sufrimiento, pero cuando él puede darse cuenta y nos pregunta ¿qué te pasa? Nosotras respondemos: Nada!, tan frío, tan fingido y tan lastimero como sea posible, mientras gritamos por dentro ¿Cómo puedes ser tan inconsciente y no darte cuenta de lo que me pasa?

Para un hombre nada es nada, no es me siento sola, estoy cansada, necesito un abrazo, estoy triste y frustrada, necesito que me escuches y los muchos significados que puede tener un nada en una mujer. No esperes a que adivine, la intuitiva eres tú, aprende a decir con palabras cómo te sientes y cuando surja la esperada pregunta ¿qué te pasa? Di con pelos y señales lo que piensas, quieres y necesitas de él.

Yo lo cambio

Las mujeres, por lo general, somos detallistas de la belleza, la armonía y el orden y si tuviéramos un lema ese sería "todo se puede hacer mejor". Cuando amamos asumimos la responsabilidad de cuidar y mejorar, de manera que sin importar cuánto se resista estamos deciéndole cómo hacer mejor las cosas, pero el olmo no da peras, y mientras tu piensas en que lo estimulas, él piensa que lo controlas.

Te has dado cuenta cuánto le molesta a un hombre la "comisión de mejoramiento continuo" en la que permanecemos. A los hombres les gusta hacer las cosas por sí mismos, no le gustas que le digas que hacer, no directamente. De manera que tendrás que aprender a estimularlo desde su propia perspectiva, haciendo que tu meta para con él se vuelva su meta; otras veces solo tendrás que morderte la lengua.



Son muchas las situaciones en las que hombres y mujeres estamos enfrentados por nuestra forma de comprender el mundo y que tiende a hacerse más evidentes cuando entre una pareja se termina la mágica etapa del enamoramiento, a veces el amor no es suficiente, nos hace falta mucha paciencia y tolerancia, pero sobretodo comprensión para saber que no somos seres iguales, sino complementarios.

La relación en pareja debe entenderse como un equilibrio entre la necesidad de dar, que con el tiempo aprende, un hombre y la importancia de saber recibir, antes de que se canse de dar, de la mujer. Las mujeres, dada nuestra naturaleza, solemos olvidar los límites y estar dispuestas a entregar más de lo que recibimos, solemos olvidarnos de nosotras para acompañar al otro en la conquista de sus logros, pero cuando esa entrega no se ve recompensada empezamos a sentir que no vale la pena dar tanto.

Ahora tú...
¿Cuál es la situación que más te molesta de tu pareja? ¿has intentado hacerle ver cómo te sientes o sigues esperando a que lo descubra?


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