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martes, 14 de marzo de 2017

¿Por qué te quieren los que te quieren?


Hay veces que me dan ganas de poder pararme frente a mi misma y remecerme hasta que se caigan todas las tonterías que se me pegan, y una de esas veces es cuando me descubro haciendo cosas para llamar la atención de alguien más, cuando me pongo en el papel de mujer abnegada, me quejo por hacer algo pero sigo.


¿Por qué te quieren los que te quiere? es una pregunta que nos viene bien hacernos, cuando nuestro lado femenino, nos hace una mala jugada y creemos que debemos ser más de los que somos para ser importantes en la vida de los otros, para ser vistas, para ser queridas y por tanto para ser feliz. No son más que pendejadas que alimentamos pero que deberíamos superar.

Las pendejadas

 
 

Sentirse necesitada


Tú también eres de las que luego de ver el intento de una cama arreglada que hace tu marido o hij@, exclama: "para esto mejor lo hubiera hecho yo" o de las que está pendiente de que al lavar los platos lave primero los vasos y después las ollas". Llegando a ser tan cansona que las personas que te rodean terminan escapando, mientras tú te sientes más "necesaria" para ellos.

La típica mujer que sabe que no debe recoger el desorden de su hijo pero que le preocupa más lo que vean sus amigos, de ser considerada una mujer desordenada, que  se sacrifica, pero que acaba con la frase: "estoy tan cansada, no tengo tiempo para mi".

 

Pensamiento mágico


El pensamiento mágico es ese que se pone en acción cuando, al ver un comercial de una modelo que al bañarse con un shampoo para cabello liso, le queda el cabello liso, sedoso y sin frizz, y tú dices: "me voy a comprar ese shampoo, es el que necesito".

Se te va la vida ocupada salvando el mundo de tu familia y esperas que tu poco tiempo para ti lo resuelva la magia. Esa que se puede ver claramente en los canales de televentas y en los programa de dietas. Estás convencida que bajarás peso en una semana y que cambiarás a tu pareja.

Seguimos creyendo que muchas cosas en la vida se trata de dar una vuelta y convertirse en princesa, creemos en la magia y el marketing lo sabe y lo aprovecha.

Lo que ves frente al espejo


Como lo decía Liss Pereira, una comediante colombiana: las mujeres cuando nos miramos al espejo nos vemos como si estuviéramos en post parto, aunque no hayamos tenido hijos.  

Te pasas la vida viendo lo que no te gusta, te has quedado con una imagen que es objetivamente irreal, te sientes más gorda o más flaca, es una imagen que te has creado a partir de lo que te han dicho que deberías ser, de lo que te han vendido, de la talla de ropa que se usas, incluso, de la cantidad de dinero que te gastas en ella, porque eso habla de ti, de tu estatus y de tu cercanía con los cánones de idealidad de mujer.

Comparas la imagen que tienes al frente con la imagen que tu pensamiento mágico ha proyectado y no te gusta, no es lo que queires ser, no es lo que crees que los demás te pueden querer.


Aprender a vivir con las pendejadas

 

 

Conocerte, aceptarte y quererte


Cómo responderías a las preguntas: ¿quién soy? ¿cuánto sé de mí, de lo que soy y de lo que quiero ser?
Cada uno es el producto de todo lo que ha vivido, de las experiencias buenas y malas, de los aciertos y desaciertos, de lo que le gusta, de lo que acepta, de lo que ha decidido y las circunstancias han permitido que sea.

Tienes que conocerte, saber bien quien eres y aceptar esa que eres; quererte por lo que eres y como eres, porque lo que hay no es nadie más que tú, la persona con la que has convivido todos estos años y con la que has de convivir el resto de la vida, aún más, la persona a la que más deberías querer y respetar.

No tienes que matarte de hambre, no tienes que ponerte esos tacones, no tienes que ser esclava, no tienes que renunciar al placer de quererte, no tienes que hacer nada más que ser tú misma para que te quieran.

Quierete como eres, quiere lo que eres, tus ojos pequeños, tu cabello crespo, tus piernas torcidas, la cicatriz en la mejilla, la nariz chata o las caderas escurridas. Concentrarse en lo que eres y no en lo que deseas, te permite ver tus cualidades y aceptar tus defectos, tal como son.

Ocupate de ti


Rodéate de un mundo que te permita sacarle mayor provecho a lo que eres. Si sabes que las minifaldas no te quedan, no insistas con ellas, aun cuando estén de moda. Esmerate en cuidarte, en consentirte, en ser tú, en tener tu propia imagen, en que te quieran por lo que eres no por lo que haces por los demás, porque cuando esto pasa estás siendo visible para tí.

No vas a salvar el mundo y tú lo sabes, así que si dejas de correr detrás de los demás y de hacerte indispensable en sus vidas, sus vidas no se vendrán abajo y si pasa no será tu responsabilidad.


Cuando decides ser feliz contigo, los demás no podrán quitarte eso, cuando decides quererte como eres podrás ver una mejor mujer en el espejo, cuando te sientes satisfecha con lo que eres dejarás vivir mejor a los que te rodean. Pero para todo ello debes proyectarte y trabajar. Vas a requerir voluntad, dedicación y perseverancia. Si vas a hacer dietas que sea por tu salud, si vas a hacer ejercicio que sea por tu bienestar, si vas a hacer las cosas que sea porque te apetece, si vas a vivir que sea para ser feliz.


Ahora tú...
¿Qué tan identificado te sientes? ¿Conoces personas que viven una vida que no quiere? ¿Qué estás haciendo o has hecho para superarlo?


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